Paxton adoptó el manual incel como estrategia de campaña en Texas
El candidato republicano al Senado de Texas bautizó a su rival demócrata como 'Tofu Talarico' y 'Low-T Talarico', trasladando el vocabulario de la manosfera online al discurso electoral convencional.
El martes, Ken Paxton ganó la primaria republicana de Texas para el Senado con el respaldo de Donald Trump. En su discurso de victoria no habló de política energética ni de migración. Habló de testosterona.
En sus primeras palabras como candidato oficial para las elecciones generales, Paxton se refirió a su rival demócrata, el representante estatal James Talarico, con una serie de apodos que cualquier usuario frecuente de foros como Reddit o 4chan reconocería de inmediato: "Tofu Talarico", "Six-Gender Jimmy", "James Talafreako" y "Low-T Talarico". Su primer anuncio de campaña general declaró al demócrata "demasiado bajo de testosterona para Texas".
"Mi oponente es el radical más extremo que los demócratas hayan nominado jamás. Hasta lleva una campaña vegana, lo que sea que eso signifique. Se le conoce por varios nombres que seguramente ya escucharon. Algunos lo llaman Tofu Talarico. Otros, Six-Gender Jimmy. He escuchado que algunos lo llaman James Talafreako. Y otros simplemente lo llaman Low-T Talarico", dijo Paxton ante sus simpatizantes.
El problema con el relato que Paxton está construyendo es que tiene poca relación con la realidad. Talarico no es transgénero y no se identifica como vegano. Los ataques de veganismo provienen de comentarios que el representante hizo en 2022 sobre reducir su consumo de carne, sin declararse vegano. Stephen Miller, asesor de Trump, publicó en X que los demócratas habían hecho historia al nominar a "su primer candidato transgénero al Senado en Texas", lo cual es falso.
Trump también participó: afirmó que Talarico "es vegano en Texas, y no puedes ganar siendo vegano en Texas". La cadena de desinformación llegó lista para usar, directamente desde la cúpula del movimiento MAGA.
El análisis de Wired enmarca lo que ocurrió como algo más que un ataque político convencional. Lo que Paxton hizo fue trasladar el vocabulario construido durante años en las subcomunidades de la manosfera e incels al centro del discurso electoral. Términos como "low-T" hacen referencia al bajo nivel de testosterona como insulto, un marcador de masculinidad que esas comunidades online llevan tiempo usando para descalificar a hombres que no encajan en su modelo de virilidad. El veganismo como amenaza a la masculinidad, el género como arma retórica, la dieta como indicador de debilidad política. Todo tiene origen en foros y canales de Discord antes de llegar al Estadio de Texas.
Lo que hace relevante esto más allá de la anécdota es la velocidad y la normalidad con que ese lenguaje ha permeado. No es que Paxton haya tomado prestado accidentalmente un término de internet. Fue deliberado, reconocible para millones de votantes que pasan tiempo en esos espacios, y validado por el propio expresidente de los Estados Unidos en el mismo ciclo de noticias.
La campaña de Talarico respondió de la única manera que tiene alguna posibilidad de funcionar contra este tipo de ataque: vendiéndolo como mercancía. En pocas horas lanzaron camisetas con la leyenda "I'm a Talafreako" y describieron su operación como un juggernaut de recaudación de fondos.
Esa respuesta tiene su lógica. Intentar refutar punto por punto los apodos absurdos equivale a amplificarlos. Convertirlos en ironía, en identidad de campaña, es al menos una forma de no quedarse paralizado. Si funciona como estrategia electoral es otra pregunta.
Lo que sí parece claro es que la campaña por el Senado de Texas en 2026 se perfila como uno de los duelos culturales más definitorios de este ciclo electoral. No porque Texas vaya a votar demócrata, sino porque la forma en que Paxton ataca a Talarico anticipa el tono que muchos candidatos republicanos van a ensayar en otros estados. El vocabulario de la manosfera ya no está confinado a los márgenes del internet. Está en los discursos de victoria.