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Internet 1 de junio de 2026

El creador del meme "This is fine" llegó a un acuerdo con la startup que usó su arte

Artisan usó el perro de KC Green en anuncios de metro y autobús sin permiso. El acuerdo llegó rápido, pero el caso dice mucho sobre cómo operan estas startups.

Crédito: Image Credits: Justin Sullivan / Getty Images

KC Green, el artista detrás del meme del perro sentado en una habitación en llamas diciendo "This is fine", llegó a un acuerdo con la startup de IA Artisan después de que la empresa usara una versión de su obra en anuncios publicitarios sin autorización. Lo reportó TechCrunch el 31 de mayo.

Los anuncios aparecieron en autobuses y estaciones de metro de Nueva York y San Francisco. Mostraban al perro característico de Green, el mismo de la tira cómica de 2013, rodeado de llamas. Pero el texto no decía "This is fine". Decía "My pipeline is on fire". El objetivo era promocionar a Ava, el asistente de IA de Artisan para equipos de ventas.

El anuncio funcionaba bien como pieza de marketing. El meme es universalmente reconocido en ambientes tech. El chiste es inmediato. El problema es que nadie le preguntó a Green.

Cuando Green se enteró, lo dijo en redes sociales. Y en esa publicación, según el reporte de TechCrunch, pidió a sus seguidores que vandalizaran los anuncios. No es exactamente la respuesta tranquila de alguien que confía en que el sistema legal va a resolver las cosas rápido.

Artisan, al verse en el centro de la atención por razones que no beneficiaban a su imagen, entró en negociaciones. El resultado: los anuncios fueron retirados de Nueva York y San Francisco. A cambio, Green eliminó su publicación original llamando al vandalismo.

No se conocen los términos económicos del acuerdo, si es que los hubo. Lo que sí es claro es que Artisan prefirió resolver rápido antes que dejar que la historia siguiera circulando.

El caso tiene varias capas. La más obvia es la propiedad intelectual: una startup tomó una imagen reconocible, la modificó mínimamente para adaptar el mensaje a su producto, y la usó en una campaña pagada sin compensar al creador. Eso no es ambiguo en términos legales. Es uso comercial no autorizado de obra derivada.

La segunda capa es sobre cómo operan muchas startups de IA en su etapa de crecimiento agresivo. El riesgo reputacional de usar arte sin permiso se valora menos que el beneficio de aparecer en miles de viajes en metro con un meme que todo el mundo conoce. Si nadie se queja, no pasa nada. Si alguien se queja, se negocia. El costo del litigio o del acuerdo se trata como un gasto operativo.

No es una práctica exclusiva de las startups de IA, pero sí es consistente con la cultura de moverse rápido que varias de estas empresas han adoptado explícitamente como ventaja competitiva.

Green, según el reporte, estaba frustrado por tener que lidiar con el asunto en primer lugar. No porque no supiera que tenía razón, sino porque el tiempo que dedica a perseguir startups que usan su trabajo sin pagar es tiempo que no dedica a hacer cómics. Esa es la distorsión concreta que genera este tipo de situaciones para los creadores: el proceso de recuperar lo que es tuyo tiene un costo aunque ganes.

Artisan es una startup relativamente conocida en el espacio de automatización de ventas con IA. Su producto principal es Ava, un agente que busca leads y gestiona outreach. Tienen financiamiento, tienen presencia en medios tech, y ahora también tienen un episodio de relaciones públicas que no les ayudó.

Lo curioso es que el meme les hubiera funcionado igual, probablemente mejor, si hubieran contactado a Green antes de lanzar los anuncios. Un acuerdo de licencia con el creador original habría convertido la campaña en una colaboración, no en un litigio.

Pero eso habría requerido planificación, y planificación hubiera tomado tiempo, y el tiempo es lo que muchas startups sienten que no tienen.

El acuerdo llegó. Los anuncios bajaron. Green volvió a hacer cómics. El ciclo de noticias siguió. La pregunta que queda es cuántas startups están haciendo lo mismo con creadores que no tienen la plataforma suficiente para que alguien lo reporte.

Fuentes TechCrunch