Despidos masivos y DuckDuckGo: cuando los usuarios se cansan de la IA obligatoria
ClickUp recortó al 22% de su planilla para reemplazarlos con agentes de IA. Mientras tanto, DuckDuckGo creció 30% porque la gente quiere resultados de búsqueda sin inteligencia artificial metida en el medio.
ClickUp anunció que recortó al 22% de su plantilla. La razón declarada: reemplazar esas funciones con agentes de IA. Es una frase que en 2026 ya suena casi rutinaria, y eso dice algo bastante incómodo sobre el momento en que estamos.
Según datos analizados en el podcast Equity de TechCrunch, los despidos tecnológicos en lo que va de 2026 ya casi igualan el total de todo 2025. El ritmo de recortes no disminuyó con el año nuevo. Cambió de justificación: antes era eficiencia operativa o reestructuración estratégica, ahora cada vez más es directamente que la IA puede hacer esto.
Aaron Levie, fundador de Box, tiene un nombre para el fenómeno. Lo llama psicosis de IA: la condición en que los ejecutivos deciden que la inteligencia artificial puede reemplazar determinados trabajos siendo, generalmente, las personas que menos entienden en qué consisten esos trabajos. La frase es precisa en su crueldad. Quien firma el recorte raramente tiene que ejecutar las tareas que está eliminando.
La ironía es doble. Por un lado, tenés empresas que apuestan todo a que la IA puede sustituir a sus equipos. Por otro, tenés usuarios que están activamente buscando escapar de la IA que les están metiendo sin pedirla.
Las instalaciones de DuckDuckGo subieron 30% en el período reciente. El motor de búsqueda que durante años fue la opción de los paranoicos de la privacidad está creciendo, y no principalmente por razones de privacidad. Creció porque hay una masa de usuarios que quiere resultados de búsqueda que sean, básicamente, links. Páginas web ordenadas por relevancia. Sin un resumen generado por IA encima, sin respuestas sintetizadas, sin el motor intentando anticipar qué querés decir antes de que termines de escribirlo.
Google tomó una apuesta fuerte con la integración de IA generativa en Search. Los resultados con IA Overview aparecen antes que los links orgánicos, responden directamente la pregunta y, en teoría, ahorran un click. El problema es que no todos quieren que les ahorren ese click. Algunos quieren el link para poder evaluar la fuente, leer el contexto, decidir si confían en quien publicó esa información. La IA Overview les saca ese control.
El crecimiento de DuckDuckGo no es trivial. No es el tipo de señal que cambia mercados de un día para otro, pero es un indicador de algo real: hay desencanto con la dirección que tomó la búsqueda web desde que Google decidió que la IA generativa era su gran respuesta al auge de ChatGPT.
El episodio de Equity también señaló otra tendencia que parece estar perdiendo fuerza: el tokenmaxxing. El término describe la práctica de usar el recuento de tokens procesados como proxy de productividad en entornos donde la IA hace trabajo de texto. La lógica era que más tokens procesados equivalían a más trabajo realizado. Para 2026, esa métrica ya está siendo cuestionada incluso dentro del sector. Contar tokens para medir productividad es más o menos tan útil como contar líneas de código para medir calidad de software.
Waymo también apareció en el período con el lanzamiento de un nuevo modelo de robotaxi, lo que mantiene la presión en el segmento de movilidad autónoma. Pero ese tema merece su propio espacio.
Lo que articula todos estos movimientos es una tensión que se está volviendo más visible: las empresas que están todo en IA y los usuarios que están empezando a resistirse. No es una resistencia generalizada ni un rechazo tecnológico. Es más específica. Es resistencia a la IA que viene sin que nadie la pidiera, que sustituye sin mejorar, que genera resúmenes donde la gente quería fuentes.
ClickUp tendrá que demostrar que los agentes de IA hacen el trabajo de ese 22% con la misma calidad. DuckDuckGo tendrá que sostener el crecimiento cuando las personas que probaron la alternativa decidan si se quedan o vuelven. Y Google tendrá que decidir si el desencanto que está generando es un costo aceptable o una señal de que la implementación fue demasiado agresiva.
Por ahora la psicosis de IA sigue. El diagnóstico de Levie lleva semanas circulando y ningún ejecutivo salió a refutarlo con datos concretos.