Schwarzenegger confirma: King Conan empezará a filmarse el año que viene
Después de una década buscando el guión y el director ideal, la secuela del Conan de 1982 por fin tiene fecha de arranque. John Milius volverá como productor.
Arnold Schwarzenegger lleva diez años diciendo que quiere hacer King Conan. Por fin tiene algo concreto que mostrar.
El actor confirmó que la película comenzará a filmarse el próximo año, poniendo fin a una gestación que por momentos parecía destinada a quedarse en el anecdotario de proyectos que nunca llegaron a ser. La noticia fue publicada por Gizmodo a partir de declaraciones del propio Schwarzenegger.
El proyecto trae consigo un nombre relevante del lado de la producción: John Milius, director de Conan el Bárbaro (1982), estará involucrado como productor. Eso no es un detalle menor. Milius no solo dirigió la primera película, sino que definió en buena medida la estética visual y narrativa que hizo del Conan cinematográfico un referente de la fantasía ochentera.
"Durante los últimos diez años he estado diciendo: deberíamos hacer King Conan, y deberíamos conseguir un gran guión, alguien que realmente entienda a Robert E. Howard, que entienda el arte de Frank Frazetta y continuar", declaró Schwarzenegger según el reporte de Gizmodo.
La cita resume bien el problema que tuvo el proyecto durante años. No era falta de voluntad del actor, sino de condiciones creativas mínimas. Schwarzenegger quería hacer la película bien, o no hacerla.
Robert E. Howard es el escritor texano que creó a Conan en los años treinta, publicando historias en la revista Weird Tales. Su Conan era un personaje más ambiguo y brutal que el arquetipo musculoso que popularizó la película de 1982. Frank Frazetta, el ilustrador que definió la estética visual del personaje durante décadas, pintó algunas de las imágenes más icónicas de la fantasía épica del siglo XX. Que Schwarzenegger mencione ambos nombres cuando habla del proyecto dice algo sobre el nivel de fidelidad que busca.
El título ya da pistas sobre la historia. Conan el Bárbaro termina con el personaje convertido en rey, sentado en un trono con la mirada fija en algún horizonte incierto. King Conan sería la continuación natural: el bárbaro que llegó a la cima del poder y ahora tiene que lidiar con lo que eso significa.
Schwartzenegger tiene 78 años. La versión de Conan que veremos, si todo sale según lo planeado, será inevitablemente distinta a la de 1982. Eso no es necesariamente un problema. Howard escribió a Conan en distintas etapas de su vida, incluyendo sus años como rey. Un Conan mayor, más político y quizás más cínico, podría ser más interesante que una repetición del original.
La participación de Milius como productor sugiere que hay un esfuerzo real por mantener continuidad con el material de 1982. Milius es conocido por sus ideas sobre masculinidad, honor y conflicto que permearon su Conan, un film que fue bastante más que una película de acción cuando salió. Si esa visión se traduce bien al cine de mediados de los años veinte es otra pregunta, válida pero prematura.
El anuncio llega en un momento en que los estudios de Hollywood siguen apostando por propiedades conocidas. Reboots, secuelas, universos cinematográficos, retornos de actores a roles que los definieron décadas atrás. La lógica comercial es conocida: nombres reconocibles reducen el riesgo de taquilla.
Pero King Conan tiene algo diferente, o al menos lo pretende. No es un reboot con otro actor. No es un universo expandido con personajes secundarios. Es Schwarzenegger retomando a su personaje más icónico cuarenta años después, con uno de los directores originales involucrado en la producción.
Si eso termina siendo una película notable o un ejercicio de nostalgia bien financiado depende de variables que todavía no son públicas: quién dirige, cómo está el guión, qué decisiones creativas toman cuando finalmente empiecen a filmar el año que viene.
Por ahora lo que hay es un anuncio y la promesa de inicio de filmación. En Hollywood eso es más de lo que suele haber después de diez años de gestación. Lo que sí es seguro es que cuando la película llegue a los cines, habrá gente que fue a ver el Conan de 1982 siendo adolescente y que querrá estar en la sala el día del estreno.