sinlatencia
registro diario del mundo computado
Entretenimiento 24 de mayo de 2026

El director ruso exiliado le habló a Putin desde el podio de Cannes

Andrey Zvyagintsev ganó el Grand Prix con 'Minotauro' y usó el discurso para pedirle directamente a Putin que ponga fin a la guerra en Ucrania.

Crédito: Getty Images

El sábado pasado, en el escenario del Palais des Festivals de Cannes, Andrey Zvyagintsev recibió el Grand Prix por su película 'Minotauro' y usó los minutos del discurso de aceptación para hacer lo que lleva años haciendo: hablarle al poder con la misma claridad con que filma sus historias.

"Pon fin a esta masacre", le dijo directamente a Vladimir Putin desde el podio. No al gobierno ruso en abstracto, no a la comunidad internacional. Al hombre.

Zvyagintsev lleva más de una década siendo incómodo. Sus películas, 'Elena' (2011) y 'Leviatán' (2014), son estudios de cómo el poder aplasta lo que toca en Rusia: familias, pueblos, individuos. 'Leviatán' ganó el Globo de Oro a mejor película de habla no inglesa y fue la candidata oficial de Rusia al Oscar, lo cual dice algo sobre la ambigüedad del aparato cultural del Estado ruso frente a la crítica artística, al menos antes del 24 de febrero de 2022.

Desde la invasión a gran escala de Ucrania, el panorama cambió. Zvyagintsev es uno de los cineastas rusos que eligió el exilio. Sus películas siguen circulando en festivales internacionales. En Rusia, el clima para hacer cine crítico se volvió prácticamente imposible para quien no quiera someterse a la narrativa oficial.

'Minotauro' llega en ese contexto. El título sugiere la continuación de una línea temática reconocible: el monstruo como metáfora del Estado, el laberinto como sistema diseñado para destruir a quienes intenta contener. Zvyagintsev no trabaja con subtexto muy enterrado. Tampoco hace panfleto: su cine funciona porque primero es cinematografía rigurosa y después denuncia. En ese orden.

El Grand Prix de Cannes, segundo premio del festival después de la Palma de Oro, confirma que la comunidad cinematográfica internacional sigue considerando a Zvyagintsev uno de los directores más relevantes en actividad, independientemente de las condiciones políticas en su país de origen.

El discurso de aceptación como acto político tiene una larga historia en los festivales de cine. Pero hay una diferencia entre el mensaje genérico sobre el cine como puente entre los pueblos en tiempos difíciles y dirigirse por nombre al líder de un país que lleva cuatro años de guerra activa. Zvyagintsev eligió la segunda opción.

No es el primero en usar Cannes para ese tipo de intervención. El festival ha sido escenario de declaraciones políticas desde los años sesenta, y en los últimos años la guerra en Ucrania ha generado pronunciamientos de directores, actores y miembros del jurado. Lo que distingue el caso de Zvyagintsev es que habla desde adentro: es ciudadano ruso, conoce el sistema que describe, y su carrera entera es un argumento sobre la naturaleza del régimen de Putin. Eso tiene un peso distinto al del observador externo.

En la comunidad de cineastas rusos en el exilio, Zvyagintsev comparte espacio con una generación que perdió acceso a financiamiento estatal, a distribución doméstica y a sus propios equipos técnicos. Algunos siguieron filmando desde el exterior. Otros detuvieron proyectos. Los que permanecieron en Rusia, en muchos casos, eligieron el silencio o temas que no activen la maquinaria de censura.

El aparato cultural del Estado ruso no reaccionó públicamente al discurso de Cannes, al menos no en la información disponible hasta el momento. Tampoco es que lo necesite. La distancia geográfica entre el director exiliado y su país de origen es parte del mensaje implícito del régimen: pueden hablar lo que quieran, desde allá.

En Rusia, 'Minotauro' no se estrena. En el resto del mundo, tiene distribución pendiente en varios mercados internacionales.

La pregunta que queda después de un discurso como el de Zvyagintsev no es si tuvo impacto inmediato. Los discursos de premiación rara vez lo tienen. La pregunta es qué acumulan: qué significa que el segundo premio más importante del cine mundial haya ido a una película de un director ruso en el exilio, con un discurso que nombra directamente al presidente de Rusia.

Es una fotografía del estado del cine ruso contemporáneo y de lo que queda del espacio para la disidencia cuando el territorio propio deja de ser una opción. 'Minotauro' todavía no tiene fecha de estreno en América Latina, pero si llega, valdrá la pena verla con ese contexto en mente.

Fuentes Variety