Windows 11 por fin deja mover la barra de tareas a donde quieras
Microsoft distribuye una actualización de prueba para Insiders que permite reposicionar la barra de tareas y rediseñar el menú Inicio de Windows 11.
Windows 11 lleva cuatro años siendo el sistema operativo más debatido de Microsoft, y buena parte del debate gira alrededor de dos cosas: la barra de tareas y el menú Inicio. La barra que solo va abajo. El menú que cambió sin que nadie lo pidiera. Microsoft escuchó, o al menos dice haber escuchado, y esta semana comenzó a distribuir una actualización de prueba que finalmente permite moverla.
La actualización está disponible para los Insiders de Windows 11 en el canal Experimental, que es básicamente el grupo de usuarios que acepta que su computadora sea terreno de pruebas a cambio de ver antes que nadie cómo van a quedar las cosas. La nueva versión permite colocar la barra de tareas en cualquiera de los cuatro bordes de la pantalla: abajo, arriba, a la izquierda o a la derecha. Los íconos dentro de la barra se pueden realinear según el gusto de cada usuario.
Suena como una decisión obvia. Es una decisión obvia. Windows 10 lo permitía. Windows 7 también. Incluso versiones anteriores que ya no recuerda casi nadie lo hacían sin problema. El salto atrás que representó Windows 11 en este aspecto específico fue uno de los argumentos más sólidos para que muchos usuarios se negaran a actualizar, y no es difícil entender por qué.
Diego Baca, director de diseño de Microsoft, lo admite de forma indirecta en el comunicado oficial: "Hemos hablado de ganarnos la confianza con un progreso constante y visible. El Inicio y la barra de tareas son donde esa confianza se pone a prueba más, cada vez que te sentás frente a tu PC." La frase confirma que la empresa sabe exactamente cuál es el problema. Eso es siempre el primer paso, aunque no garantiza solución.
Los cambios no se limitan a la posición de la barra. El menú Inicio también recibe modificaciones. Ahora hay dos tamaños disponibles, denominados "Pequeño" y "Grande", lo que permite adaptarlo al espacio disponible en pantalla. La sección que antes se llamaba "Recomendado" pasa a llamarse "Reciente", un cambio de nombre que refleja con más precisión lo que siempre mostró: aplicaciones instaladas en los últimos días y archivos usados recientemente.
También desaparece la obligación de mostrar nombre y foto de perfil en el menú Inicio. No suena como una demanda masiva, pero tiene contexto útil detrás: en dispositivos compartidos o en situaciones donde la pantalla puede ser vista por otras personas, ocultar esa información tiene sentido. La opción existe ahora.
Para dispositivos con pantallas más pequeñas, Windows 11 ofrecerá una barra de tareas compacta. El detalle importa especialmente en tablets con Windows y en laptops de 12 o 13 pulgadas, donde la barra estándar consume un porcentaje notable del espacio vertical disponible.
La implementación, como suele ocurrir con las actualizaciones del canal Experimental, no tiene fecha exacta. Microsoft habló de "las próximas semanas" para que las funciones lleguen a ese canal. Después viene el proceso habitual: si pasa el filtro de bugs y retroalimentación, avanza al canal Beta, luego al de Release Preview, y finalmente a la actualización estable que llega a todos los usuarios. El recorrido puede tardar meses.
Ese proceso tiene sentido en teoría. En la práctica, Microsoft ha dejado funciones atascadas en canales de prueba durante tanto tiempo que eventualmente las cancela. No hay razón para asumir que eso va a pasar con la barra de tareas movible, pero el historial existe y vale tenerlo en cuenta.
Lo que hay que entender es que estos cambios no vienen de la generosidad corporativa. Vienen de la presión sostenida de usuarios que simplemente no se pasaron a Windows 11. El porcentaje de equipos que todavía corren Windows 10 es lo suficientemente alto como para que Microsoft tenga que justificar la actualización con algo más que estética renovada. Devolverle al usuario control sobre elementos básicos de la interfaz es, en principio, ese argumento.
El menú Inicio rediseñado y la barra de tareas flexible son exactamente el tipo de característica que debería haber estado presente desde el lanzamiento de Windows 11 en octubre de 2021. Que estén llegando recién ahora, en forma de prueba, en el canal menos estable, dice bastante sobre cómo se tomaron ciertas decisiones de diseño en aquella primera versión.
Si las funciones llegan a la versión estable sin perder nada en el camino, Windows 11 dará un paso real hacia ser el sistema que prometió ser. O al menos un sistema que no te obligue a instalar herramientas de terceros para mover una barra de tareas.