Nvidia apuesta $150 mil millones al año para hacer de Taiwan el hub de IA
Jensen Huang anunció que Nvidia aumentará su inversión en Taiwan de $15 mil millones a $150 mil millones anuales para hacer de la isla el epicentro global de la inteligencia artificial.
Jensen Huang lo dijo sin rodeos. El CEO de Nvidia anunció que la compañía invertirá $150 mil millones anuales en Taiwan para convertir la isla en el epicentro de la revolución de inteligencia artificial. El anuncio ocurrió en mayo de 2026 y fue reportado por Ars Technica.
"Aquí es donde llegan los chips, el empaquetado, aquí se fabrican los sistemas, aquí se crearon las supercomputadoras de IA", dijo Huang. La frase funciona como un mapa de por qué Taiwan importa: toda la cadena de manufactura de semiconductores avanzados tiene su columna vertebral en la isla.
La magnitud del giro es notable. Hace cuatro o cinco años, según el propio Huang, Nvidia gastaba entre $10 mil y $15 mil millones anuales en Taiwan. Ahora está en $100 mil millones y se dirige a $150 mil millones por año. El proyecto incluye la construcción de una nueva sede de Nvidia en Taiwan y estará operativo para 2030, tras comenzar obras de infraestructura este mismo año.
Huang también sugirió que esta apuesta podría mantener a Nvidia como la compañía más valiosa del mundo, con potencial de crecer aún más en los próximos tres a cinco años. La afirmación es audaz. También es consistente con el historial reciente de la empresa, que pasó de valer menos de $300 mil millones en 2022 a superar los $3 billones de dólares en 2024.
El movimiento tiene una dimensión geopolítica que Huang no abordó de frente, pero que no es difícil de leer. La administración Trump viene presionando al sector tecnológico para relocalizar manufactura en Estados Unidos. Varios fabricantes han anunciado inversiones en plantas americanas, en parte para cumplir con regulaciones de exportación y en parte para acceder a subsidios del CHIPS Act.
Nvidia eligió otro camino. En lugar de apostar por Arizona o Texas, está profundizando su dependencia de Taiwan. Eso no es irresponsabilidad geopolítica: es un reconocimiento de que Taiwan no tiene sustituto realista en el corto o mediano plazo.
TSMC fabrica allí los chips más avanzados del mundo. La cadena de proveedores, el talento de ingeniería, la infraestructura logística y el ecosistema de empaquetado avanzado no se replican en una década, ni con todo el dinero de los subsidios federales. Nvidia lo sabe. Sus competidores también.
Lo que Huang está construyendo va más allá de fabricar más chips. La apuesta de $150 mil millones anuales apunta a convertir Taiwan en un hub de supercomputación de IA: no solo manufactura, sino sistemas completos, centros de datos e infraestructura para entrenar modelos de gran escala.
Si la hoja de ruta se cumple, Taiwan pasará de ser el lugar donde se fabrican los chips a ser el lugar donde se montan y operan las máquinas que entrenan los modelos más grandes del mundo. La diferencia no es trivial. Es la diferencia entre ser una fábrica y ser el cerebro de la operación.
Para los países que llevan años intentando construir soberanía tecnológica en IA, el anuncio de Huang es una señal incómoda. Si ni siquiera el fabricante de chips más poderoso del planeta confía en que Estados Unidos puede competir con la infraestructura taiwanesa en el horizonte relevante, la conversación sobre manufactura doméstica tiene que actualizarse con urgencia.
La pregunta que queda abierta es si Taiwan puede sostener ese rol bajo la presión geopolítica que viene de China, de Washington y de una demanda global que crece sin pausa. Huang parece apostar a que sí. $150 mil millones anuales es una apuesta difícil de ignorar.