El 99% de los CEOs planea recortes por IA, y los jóvenes son el blanco
Un informe de Mercer revela que casi todos los ejecutivos globales prevén reducciones de personal impulsadas por IA en el corto plazo, y que los trabajadores al inicio de su carrera serán los primeros en sentirlo.
Nueve de cada diez CEOs del mundo están preparados para despedir trabajadores por la automatización. El décimo probablemente no quiso responder la encuesta.
Eso es lo que indica el informe Global Talent Trends de Mercer, una de las firmas consultoras de recursos humanos más grandes del mundo. El reporte, que mide tendencias de talento a nivel global, encontró que el 99% de los ejecutivos encuestados está listo para enfrentar reducciones de personal impulsadas por inteligencia artificial en el corto plazo. La mayoría cree que rediseñar el trabajo para incorporar automatización generará el mayor retorno de inversión de sus iniciativas tecnológicas.
El problema es que solo el 32% de esos mismos ejecutivos cree que su fuerza laboral actual es capaz de combinar de forma óptima las capacidades humanas con las de las máquinas. En otras palabras: saben que quieren automatizar, pero también saben que nadie en su empresa está realmente preparado para hacerlo bien. El salto de fe igual lo piensan dar.
El impacto ya está visible en el mercado laboral. Según el reporte de Mercer, los recortes asociados a IA se concentran principalmente en posiciones de inicio de carrera, lo que tiene una lógica interna clara: la IA es más eficaz automatizando tareas simples y repetitivas, que son precisamente las que ocupan los empleados más jóvenes en la escala corporativa.
El resultado es el peor mercado laboral para personas de entre 22 y 27 años desde la pandemia. La Generación Z entra al mercado de trabajo en el momento menos oportuno: justo cuando las empresas tienen una herramienta que les permite prescindir de los puestos que históricamente absorbían a los recién graduados.
La ironía, y no es menor, es que la Generación Z fue uno de los primeros grupos en adoptar masivamente herramientas de IA. Usaron ChatGPT para hacer tareas, escribir correos y prepararse para entrevistas. Un estudio reciente encontró que ese uso está estancándose. El entusiasmo inicial choca con la constatación de que las mismas herramientas que ayudaban a conseguir empleo están siendo usadas por los empleadores para eliminarlo.
El contexto más amplio que rodea a estos datos merece atención. Los expertos no están de acuerdo sobre si las iniciativas de IA realmente producen ganancias de productividad que justifiquen los recortes, o si los compromisos públicos con la automatización son en parte una táctica estratégica de la industria de la IA para vender sus productos. Cuando un CEO anuncia que está "listo para despidos impulsados por IA", no siempre queda claro si describe un plan concreto o si está señalando que tiene fe en la narrativa dominante del sector.
Mercer, hay que decirlo, es una consultora que asesora a las mismas empresas que tomaron esas decisiones. La neutralidad del informe tiene sus límites.
Lo que sí parece claro es que el mercado laboral para los trabajadores más jóvenes está sufriendo el impacto de una combinación de factores: la automatización como herramienta real, el discurso sobre automatización como mecanismo de presión laboral, y la incertidumbre que eso genera sobre qué habilidades tienen valor real de aquí a cinco años.
Los trabajadores al inicio de su carrera son los que tienen menos experiencia acumulada, menos red de contactos y menos margen para absorber un despido sin consecuencias significativas. Que sean también los más vulnerables a la primera ola de automatización no es una coincidencia del mercado. Es una consecuencia de cómo las empresas priorizan costos sobre desarrollo de talento.
La pregunta que queda es si los mismos ejecutivos que hoy reportan estar "preparados" para los recortes están igualmente preparados para el costo de no tener trabajadores con experiencia práctica cuando la automatización encuentre sus propios límites. O si para entonces contratarán a una consultora para que les explique cómo resolver el problema.